Española follando de manera sumisa como una perra

El tío me puso a cuatro patas en la cama, lentamente me acarició las nalgas, luego me dio una nalgada. Me hizo gritar, estaba emocionada de ser castigada de esta manera, tomó una regla y comenzó a darme palmaditas.

Mi pequeño trasero que comenzó a sonrojarse, luego tomó mi trasero con ambas manos y lo masajeó. Abriendo y cerrando mi trasero, ahora tenía una vista perfecta de coño y culo, ante mí en esta posición humillante.

Me hizo acostarme en la cama y me penetró el culo, que estaba ansioso por ser montado salvajemente. Acariciaba mi clítoris, que ya se derretía de placer, mojándose los dedos.

Me apretó los pezones de tal manera que me dolieron mucho, pero ese dolor también activó mucho más el deseo. Allí me dijo que a partir de ese momento mi culito le pertenecía solo a Él. Sabía que a partir de ese momento le obedecería tanto como quisiera.

Siguió follándome así durante mucho tiempo, perdiendo la cuenta de los orgasmos que estaba teniendo. Estaba decidido a someterme por completo a su perfecta y gorda polla.

Me obligó a chuparle la polla de nuevo hasta que quedó erguida. Cuando estuvo venoso y muy rojo. Me hizo dar la vuelta de nuevo y en el coño mientras gemía sin control.

Cuando me bombeaba furiosamente su polla contra las paredes mi coño le dije que me diera más duro. Quería que me partiera en dos como la perra que soy.

Me puso boca abajo y comencé a chillar por sus duras embestidas, sin poder moverme. Él me daba nalgadas dolosas mientras me decía que me estaba penetrando en cuatro como una perra.

Así seguí sintiendo su polla hasta que me follo lo más fuerte que pudo y echo toda su leche en mí.